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El cambio climático en América Latina y el Caribe

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¿En qué modo está afectando a los países latinoamericanos el cambio climático comparado con otras regiones del mundo?

altA pesar de que América Latina y el Caribe no es una fuente importante de las emisiones que generan el calentamiento global, gracias a su matriz energética limpia y a sus políticas innovadoras para promover un crecimiento con baja intensidad  de carbono, la región ya está sufriendo los embates del cambio climático, con sensibles impactos en las temperaturas y el aumento de los desastres naturales.

El último informe regional del Banco Mundial titulado Desarrollo con menos carbono: respuestas latinoamericanas al desafío del cambio climático, afirma que el cambio climático es inequívoco y se aprecia, entre otros efectos, en el aumento de las temperaturas en más de 1 grado centígrado, y en la mayor frecuencia de climas extremos en la forma de huracanes y lluvias intensas que han experimentado especialmente América Central y el Caribe. En los países andinos, los nevados han perdido gran parte de su masa y están condenados a desaparecer en los próximos 20 años si no se detiene la tendencia.

Según el informe, América Latina y el Caribe, la región con mayor biodiversidad del mundo, tiene los recursos y el liderazgo para ser parte de la solución global que se requiere para llevar al mundo hacia una senda de desarrollo con baja emisión de carbono.
Pero la solución debe responder a un criterio de equidad, ya que la región sólo produce el 6% de las emisiones del sector energético a nivel mundial y un 13% del total de las emisiones globales si se incluyen las generadas por la deforestación y por la agricultura.

¿Cuál es el principal problema medioambiental que afecta a las economías de la región?

Los aspectos más dañinos del cambio climático se van a dar de forma progresiva en las próximas dos décadas. Incluso sería posible que la mayoría de los glaciares de bajo nivel se retraigan hasta desaparecer en ese corto periodo de tiempo.

En un escenario sin cambios, en América Central y el Caribe, por ejemplo, las pérdidas se multiplicarían por tres y cuatro, respectivamente. Los países del Caribe seguirían siendo los más afectados, con pérdidas de más del 50% del Producto Interno Bruto (PIB) para 2020–2025, comparado con aproximadamente 10% del PIB para México y 6% para América Central. También se estima que los daños de los huracanes en 2025 podrían triplicarse con respecto a su nivel durante el período 1979-2006, debido al cambio climático y al desarrollo económico cada vez mayor en áreas propensas a huracanes.

Entre algunos impactos críticos del cambio climático en la región se destacan:

  • Al 2100, la productividad agrícola podría caer entre 12% y 50%.
  • En México, entre 30% y 85% de las granjas podrían enfrentar la pérdida total de su productividad económica en 2100.
  • Los desastres naturales resultantes de fenómenos climáticos (tormentas, sequías e inundaciones) tienen un costo promedio de 0,6% del PIB en los países afectados
  • Los daños causados por huracanes se elevarían entre 10% a 26% por cada 1ºF que aumente la temperatura del mar.
  • Varios glaciares andinos desaparecerán dentro de los próximos 20 años afectando el suministro de agua de 77 millones de personas en el año 2020.
  • Los corales del Caribe se blanquearán y eventualmente morirán. Desde 1980, un 30% de los bancos de corales ya ha muerto y todos podrían desaparecer en el año 2060.
  • El riesgo de dengue, paludismo y otras enfermedades infeccionas aumenta en algunas zonas, especialmente en Colombia.

  • El bosque pluvial del Amazonas podría disminuir en 20% a 80% si las temperaturas aumentan entre 2ºC a 3ºC.

  • Se proyectan grandes pérdidas de biodiversidad en México, Argentina, Bolivia, Chile y Brasil.

¿Qué pueden hacer los países de la región para enfrentar estos desafíos?

Para mantener a América Latina y el Caribe en la senda de alto crecimiento con baja intensidad de carbono, se necesita un marco normativo coherente en tres niveles

  1. Una arquitectura internacional para el combate al cambio climático que genere suficiente impulso y sea amigable con las características específicas de América Latina, incluidos: incentivos financieros transparentes para reducir la deforestación; la extensión de mecanismos de comercio de derechos de emisión de carbono hacia diferentes sectores; la movilización de flujos financieros hacia América Latina para facilitar el despliegue de “tecnologías verdes” y la creación de mercados internacionales para biocombustibles sostenibles mediante la remoción de los aranceles y otros obstáculos no arancelarios que hoy los afectan.
  2. Políticas nacionales para adaptarse a los inevitables efectos del cambio climático en los ecosistemas y el entramado social de la región, que incluyen la incorporación de las amenazas de los cambios extremos del clima en el diseño de inversiones en infraestructura, el mejoramiento de la vigilancia y pronóstico del tiempo, el reforzamiento de las medidas de protección social para que los hogares puedan enfrentar mejor las perturbaciones causadas por el clima y un mejor funcionamiento de los mercados financieros vinculados a la tierra y del agua.
  3. Políticas nacionales para aprovechar las oportunidades de mitigación y hacer que América Latina forme parte de la solución global en la cuestión del cambio climático. Varias de las acciones necesarias para la mitigación son también  políticas que conllevan al desarrollo. Por ejemplo, una mayor eficiencia energética a menudo ahorra dinero; una menor deforestación tiene beneficios sociales y ambientales; un mejor transporte público puede reducir la congestión y la contaminación local, y tener  un efecto benefactor  para la salud, la productividad y la calidad de vida mientras que la expansión de la energía renovable fuera de la red puede ayudar a cubrir la población rural que no tiene acceso al fluido eléctrico.
¿Qué país o países de la región están desarrollando más planes en las áreas de agua, infraestructura, energía, desarrollo rural?

Muchas de las acciones necesarias para reducir las emisiones en la región y adaptarse al cambio climático tienen sentido desde la perspectiva económica y social, y con frecuencia también desde la perspectiva financiera, independientemente de consideraciones de cambio climático. Adoptar una senda de desarrollo con bajas emisiones de carbono será benéfico para la competitividad de la región, particularmente si la frontera tecnológica del mundo se encamina hacia tecnologías de este tipo.

La región ha experimentado con nuevas tecnologías y enfoques innovadores para reducir las emisiones, por ejemplo:En México, la Estrategia Nacional de Cambio Climático 2007 adopta objetivos voluntarios a de largo plazo. En el sector energético, la estrategia identifica un potencial de mitigación total de 107 millones de toneladas de gases de efecto invernadero en 2014, equivalentes a una reducción de 21% respecto de un escenario sin cambios.

Brasil avanza hacia la independencia energética a través de un fuerte aumento de las fuentes de energía alternativas, energía hidroeléctrica, etanol y biodiesel. Su producción de etanol extraído de la caña de azúcar es sostenible tanto en términos financieros como ambientales y sin contribuir al desvío de tierras destinadas a los cultivos alimentarios.

Políticas de transporte público amigables con el medio ambiente que primero se pusieron en práctica en Curitiba (Brasil) y posteriormente se replicaron a mayor escala en Bogotá (Colombia), ahora se ejecutan en docenas de ciudades de la región.

Costa Rica ha recibido reconocimiento mundial por sus esfuerzos para fijar un valor financiero a la preservación de los ecosistemas, a través de varias iniciativas de “pago por servicios ambientales”.

Argentina avanza con sistemas de energía renovable en zonas rurales, que proporcionan electricidad confiable a precios que están al alcance de las comunidades e inciden positivamente en la productividad y el empleo en el campo. 

¿Cuáles son las consecuencias sociales y económicas que puede tener el cambio climático para la región en los próximos 20 años?

El cambio climático amenaza la rica diversidad biológica de América Latina y el Caribe en términos generales. De los 10 países del mundo con mayor diversidad biológica, cinco están en la región: Brasil, Colombia, Ecuador, México, y Perú. Estos son cinco de los 15 países cuya fauna corre el mayor peligro de extinción. Es muy probable que el cambio climático afecte dramáticamente la diversidad biológica al cambiar los tiempos de reproducción y la distribución de algunas especies. Aproximadamente 27% de los mamíferos del mundo vive en ALC, como también 34% de las plantas, 37% de los reptiles, 43% de las aves y 47% de los anfibios. El área de mayor diversidad biológica en el mundo es la zona este de los Andes. El 40% de la flora del Caribe es exclusiva a esta área.

La productividad agrícola en América del Sur podría caer entre un 12% y un 50% hacia el año 2100. La región da cuenta del 12% de las exportaciones agrícolas mundiales y apenas un 3% del empleo agrícola. En México, podría haber una pérdida prácticamente total de la productividad económica en el 30% a 85% de las explotaciones agrícolas. Una reducción del 18% en la productividad agrícola aumentaría la pobreza rural en Brasil en 3,2 puntos porcentuales.

A su vez, antiguas enfermedades se trasladarán a nuevos lugares. En base a modelos estadísticos acerca de la incidencia tanto del paludismo como del dengue y de proyecciones del cambio en las precipitaciones y las temperaturas (derivados de ocho modelos de circulación global de la cuarta evaluación del IPCC), se predice que el número total de víctimas del dengue aumentará en alrededor del 21% hacia el año 2050 y en 64% hacia el año 2100. En forma similar, se espera que la incidencia del paludismo aumente en un 8% hacia el año 2050 y en un 23% hacia el 2100. 

Fuente: Banco Mundial