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Insecurity Overwhelms Guatemalans

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Insecurity Overwhelms Guatemalans
 

This article, published in Prensa Libre reports on the climate of fear in Guatemala. People are afraid – to be in their homes, to take the bus to work and to walk alone due to the high, and increasing, rate of violent crime. This is exacerbated by the government’s seeming inability to tackle the problem and regain the confidence of its people in this area. Impunity plays a big factor as case resolution is below 14%, and capacity to deal with crime is inadequate. There is much need to assess, invest in and reform the police structure.

Whereas this level of fear used to be restricted to the upper classes, it is now spread throughout society, encompassing the middle and lower classes as well. It effects people’s day to day lives – they avoid certain areas, don’t go out at night, have strengthened the security of their homes and have agreements with neighbours to help each other if there are difficulties. Alberto Luna reports.

Inseguridad agobia a guatemaltecos*

 

Por Alberto G. Luna

La violencia afecta a los que van en autobús, por la calle hablando por el celular y hasta los que van dentro de los autos en las mejores zonas. Nadie está a salvo, así describe la vida cotidiana en Guatemala Ana María de Klein, de la organización Madres Angustiadas.

Su percepción no es exagerada, y hay estadísticas que reflejan que prácticamente el cien por cien de la población vive con algún grado de temor.

El país afronta crisis por la violencia, que se ha agravado en la última década. De dos mil homicidios en el 2000, la cifra se disparó a más de cinco mil en el 2009. En el 2010, ya se registran cinco mil 215 homicidios, y la cifra sigue aumentando.

Aunque oficialmente está en paz, Guatemala se ha posicionado como uno de los países más violentos del mundo, y una secuela directa de ello es el temor en que vive la población, al punto de influir en sus actividades cotidianas.

Según la encuesta efectuada por The Marketing Group a unas 500 personas, a solicitud de la Cámara de Industria, todos tienen miedo en Guatemala.

El estudio, presentado hace algunos días, concluye en que el 48 por ciento de la población encuestada reconoce tener miedo extremo; el 22 por ciento, temor medio; y el 30 por ciento, temor bajo.

Esta sensación la experimentan en diversas situaciones diarias. Por ejemplo, el 36 por ciento siempre tiene miedo cuando vuelve a casa; el 28 por ciento afirma que se siente angustiado con frecuencia; y el 20 por ciento experimenta ocasionalmente esa sensación. Detrás vienen el miedo a simplemente salir de casa y el de viajar en autobús.

Otra de las situaciones más temidas por los guatemaltecos es la de andar solo, sobre todo en las pasarelas, al salir del lugar de trabajo, al viajar en vehículo, pero también en casa por la noche.

Los datos del estudio de la empresa mencionada coinciden con un sondeo realizado por PrensaLibre.com entre dos mil 779 personas, que refleja que el 95.36 por ciento dice tener miedo a ser víctima de la delincuencia.
 

¿Por qué tanta zozobra?
 

Según Mario Polanco, del Grupo de Apoyo Mutuo, “los crímenes de este año son más sangrientos que los del anterior. Además, hay que incluir el mensaje de debilidad que se da desde el Gobierno. En todo el mandato de Álvaro Colom ha habido cinco directores de la Policía y cinco ministros de Gobernación, la mayoría procesados en algún momento de su carrera política o fugados. ¿Qué mensaje se le puede dar a la población con estos dirigentes?”

Una respuesta eficaz del Estado frente al delito y verdadera confianza respecto de las instituciones son fundamentales para que el ciudadano recupere la sensación de seguridad.

Sin embargo, la impunidad se perfila como otro de los factores clave para entender el miedo. La tasa de resolución de casos está por debajo del 14 por ciento, según el último Informe Nacional de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), lo que equivale a más de un millón de casos sin resolver.

El problema, según el PNUD, es la cantidad de crímenes cometidos que, sin lugar a dudas, excede cualquier capacidad instalada, pero además se observa gran lentitud en los procesos.

Carmen Aída Ibarra, del Movimiento Pro Justicia, se ha manifestado en esa línea: “La tendencia a la violencia se ha ido intensificando desde el posconflicto armado, y sobre todo a partir de la impunidad. No hay respuesta institucional, los funcionarios se han cruzado de brazos y solo se limitan a echar la culpa a los gobiernos anteriores, lo que origina una masa aterrorizada”.

Víctimas y testigos

Aunque el temor es generalizado, la encuesta de The Marketing Group revela que solo el 23 por ciento de los encuestados reconoce haber sido víctima o conocer a alguien que lo fuera de algún hecho delictivo en los últimos seis meses; pero el 26 por ciento adicional dice haber sido testigo de un hecho violento.

Ello conlleva a reacciones que impactan en la vida urbana, el comercio y el hogar. El 80 por ciento afirma haber dejado de ir a determinados sitios o que ya no sale durante la tarde y noche; el 46 por ciento ha reforzado la seguridad de su casa y el 32 por ciento afirma que se ha puesto de acuerdo con sus vecinos para ayudarse en caso de necesidad.

El 9 por ciento expresa que ha cambiado de casa, el 8 por ciento ha comprado armas de fuego y el 4 por ciento incluso se ha cambiado de trabajo.

En un entorno violento es difícil que la vida de las personas quede inmune; sin embargo, tiene mucho qué ver la comunicación colectiva, dice el sociólogo Edeliberto Cifuentes Medina: “Hay un imaginario social cargado de violencia. En todas partes ocurre algo que genera miedo; vivimos en un ambiente muy violento. Se puede observar fácilmente en las clases altas, todos los condominios tienen mecanismos de seguridad; pero también existe el mismo temor en las clases bajas, lo que sucede es que no tienen recursos para protegerse”.

“Para que se reduzca el nivel de temor de la población, es necesario que disminuya la violencia real, la corrupción y la crisis económica”, añadió.

Un futuro incierto
 

Pero los guatemaltecos no confían mucho en un cambio positivo. Según el informe, siete de cada 10 cree que la situación empeorará. Para Cifuentes, es lógico: “No existe un referente bueno para el futuro. Como dijo Wálter Benjamín: No existe envidia por el futuro”.

Según De Klein, el espectro de personas afectadas se ha ampliado: “Hay miedo, pero no solo en la clase alta, sino también en la media y la baja”.

Destacó un dato adicional, a propósito del 2011: “Los índices de violencia siempre suben en época electoral”.

El papel del Gobierno
 

Para De Klein, es necesario “un plan estratégico eficiente para reducir la criminalidad, dedicar más recursos a seguridad y reforzar la Policía”.

El problema es que para llevar a cabo una reforma policial es indispensable crear una comisión ad hoc para evaluar el funcionamiento de la Policía Nacional Civil y diseñar un nuevo modelo, y para ello es necesario una inversión suficiente. El presupuesto asignado al Ministerio de Gobernación este año fue de Q3 mil 274 millones, lo que sucede es que las transferencias fueron de Q384 millones, por lo que le quedan Q2 mil 942 millones.

Otra cosa es lo que se haya gastado, que hasta el 23 de noviembre eran Q2 mil 42 millones, algo insuficiente si se tienen en cuenta aspectos como el sueldo de los funcionarios, vestimenta o remozamiento de comisarías.

*SOURCE:  prensalibre.com